El secreto de la Iglesia vieja de Biañez.

Además de descubriros el secreto que oculta la Iglesia vieja de Biañez, os contaremos un poco la historia y curiosidades que rodean a las dos iglesias de este barrio carranzano.

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El secreto de la Iglesia vieja de Biañez.

La Iglesia vieja de Biañez cuenta con una obra de gran interés artístico. Se puede decir que única en la cornisa cantábrica y que cada año atrae a numerosos visitantes.

Continuad con nosotros y os desvelaremos el misterio. Para ello, os pondremos antes en contexto.

LAS DOS IGLESIAS DE BIAÑEZ

Biañez es uno de los barrios de Karrantza. El municipio de más superficie de toda Bizkaia que cuenta con casi medio centenar de barrios, muy diseminados por su extenso valle. En este barrio se encuentran por ejemplo el Karpin Abentura y la Casa de Espiritualidad de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia asentada en lo que fue una casa de indiano conocida como “La Huertona”, junto a dos iglesias consagradas a San Andrés, la vieja y la nueva. Esta particularidad, la de contar con dos iglesias, no sucede en ningún otro barrio del valle.

La Iglesia nueva y más grande está en el centro del barrio. Se inauguró en 1885, y es la que hoy en día se utiliza. Su construcción se llevó a cabo bajo mecenazgo del indiano Romualdo Chavarri, natural de este pueblo y gran benefactor del valle. El templo muestra las corrientes neomedievalistas que imperaban en la arquitectura religiosa de la época.

Iglesia nueva de San Andrés de Biañez

La antigua, se ubica al lado del cementerio, pudiéndose apreciar desde la cuesta que sube al centro del pueblo. Fue construida en 1497 y cerrada al culto en 1884, cuando se construyó la nueva. Es de estilo gótico de finales del siglo XV, propio del territorio.

VIEJAS COSTUMBRES.

En relación con el cambio de feligresía de una iglesia a otra cabe realizar un inciso. Antiguamente existía la costumbre de hacer los enterramientos en el interior de las iglesias, pues se tenía la creencia que cuando uno moría cuanto más cerca del altar de su iglesia le sepultaran más cerca de Dios estaría. Así, era norma que los linajes acaudalados pagaran al cura para ser inhumados lo más próximo posible al ara. Sin embargo, a finales del siglo XVIII un decreto de la Corona prohíbe esta tradición por razones de salubridad; comenzándose entonces a construir cementerios al aire libre en las inmediaciones de los templos.

En Karrantza este decreto empezó a aplicarse ya en el siglo XIX, siendo coetáneo con el potentado indiano Romualdo Chávarri de la Herrera (1819-1899), persona de fuertes convicciones religiosas y que deseaba ser enterrado en la iglesia de su pueblo cerca del altar. Para sortear esta norma, Romualdo Chávarri decidió comprar la iglesia de San Andrés de Biañez. Tras convertirla en propiedad privada, la reformó mandando construir una cripta debajo del altar, donde reposar en un sencillo sepulcro.

De esta manera, la antigua iglesia pasa a convertirse en un privilegiado panteón familiar. Para compensar a los vecinos que habían perdido su lugar de culto, fue por lo que encargó levantar la nueva iglesia y un cementerio.

En la actualidad la vieja iglesia se ha reconvertido en un museo histórico del Valle de Carranza con distintas salas didácticas de exposición. Estas salas coinciden con las diferentes habitaciones en que Romualdo dividió el edificio religioso para dar alojamiento a unas beatas que se hicieran cargo de su panteón.

Antigua iglesia de San Andrés de Biañez
Antigua iglesia de San Andrés de Biañez

EL INDIANO ROMUALDO CHAVARRI

¿Quién era realmente Romualdo Chávarri? Se puede contestar afirmando que uno de los mayores benefactores del valle, y por ende uno de sus personajes ilustres.

Romualdo Chávarri y de la Herrera  nació en el barrio carranzano de Biañez en 1819. Era hijo de Francisco Chávarri Allende, un arriero que prosperó con el traslado de mercancías a Madrid. Estudió en Madrid y en 1842, con 23 años, a pesar de no ser de condición humilde emigró a Puerto Rico, donde ya residían algunos parientes. Allí comenzó a trabajar como dependiente en una mercería, convirtiéndose con el tiempo en socio y finalmente en propietario del negocio. Con el comercio de textiles y otras manufacturas logró atesorar una gran fortuna. En 1874, con 55 años, regresó a España y se instaló en la capital, donde incrementó notablemente su patrimonio con inversiones bursátiles e inmobiliarias.

A pesar de su fortuna y de la moda de la época por parte de los enriquecidos indianos no se construyó una residencia en su Karrantza natal pero si realizó importantes aportaciones en la década de los ochenta del siglo XIX. Entre las grandes obras que realizó por su pueblo natal cabe destacar la construcción de la nueva iglesia parroquial, el cementerio, los salones de escuela, el lavadero, la fuente pública, el abrevadero, la traída de aguas y la carretera de enlace con la general Karrantza–Bilbao. Todos estos proyectos fueron diseñados precisamente por el ingeniero Urbano Peña Chávarri (1852-1941), sobrino de Romualdo. Además donó grandes sumas de dinero para el Hospital Asilo y para que el ferrocarril Bilbao–Santander pasara por Karrantza, nada menos que diez millones de pesetas de la época.

Romualdo Chávarri murió soltero en 1899 repartiéndose su fortuna entre sus catorce sobrinos.

UNA ESTATUA DESAPARECIDA

Tras su fallecimiento, con motivo de unas obras de reforma, realizadas en 1902, en las escuelas que este benefactor había fundado en Biañez, otro de sus sobrinos, José Peña Chávarri (1845-1909), encargó y costeó la ejecución de dos copias en bronce de una escultura con su figura, representada de cuerpo entero sentado sobre una silla, destinadas a decorar los salones de las escuelas de niños y niñas.

Las piezas, que fueron fundidas en los talleres de Masriera y Campins de Barcelona, son obra del escultor catalán Josep Montserrat Portella (1860-1923), discípulo de José Reyneés, y guarda gran parecido con la que hay del escritor Antonio María de Trueba en los Jardines de Albia de Bilbao.

Aunque en principio estaban destinadas a decorar los salones del centro escolar, finalmente, una de ellas fue colocada junto a la capilla panteón de la familia Chávarri y la otra delante de la iglesia nueva de San Andrés de Biañez, rindiendo así Karrantza su particular homenaje a este personaje ilustre.

Escultura de Romualdo Chavarri
Escultura de Romualdo Chavarri frente a la Iglesia nueva

Desgraciadamente, en mayo de 2012, una de estas dos esculturas gemelas, en concreto la que se encontraba en el recinto de la iglesia vieja de San Andrés de Biañez, fue robada a plena luz del día. Si bien, debido posiblemente a las prisas y a su peso, no se pudieron llevar toda la pieza. Solo sustrajeron la imagen del filántropo, dejando la peana que la sustentaba, igualmente de bronce y de unos 200 kg de peso.

LA HUELLA DE LA MASONERIA.

Otra de las intrigas que despierta el interés de los visitantes es este pedestal. A diferencia de la mayoría de los monumentos decimonónicos, en los que el basamento actúa como mero soporte arquitectónico; en este caso, también es un medio para exaltar las contribuciones y los valores del homenajeado con la inclusión de una minuciosa exposición alegórica, conforme a la vanguardia del momento. La cara principal está presidida por cuatro cartelas, decoradas con relieves ilustrativos de las obras que en el pueblo realizó (anteriormente referidas), rodeadas por hojas de laurel, en reconocimiento a la erección de estas construcciones. Las otras tres caras presentan una colección ornamental de clara simbología masónica; al incluir elementos tan evidentes como un libro abierto, unas hojas de acanto, un compás sobre el que se cruzan dos plumas, una columna o una lámpara de aceite.

Curiosamente, este pedestal con anterioridad a su última ubicación, y lógicamente al robo de la figura, estaba desaparecido. Se encontró con ocasión de unas excavaciones que se realizaron en el entorno de la primitiva iglesia de San Andrés de Biañez.

Caras del pedestal de la estatua de Romualdo Chavarri

UN RETABLO TRAS OTRO

Hasta aquí el por qué de dos iglesias en Biañez y la historia de un gran benefactor del valle. Pero el principal interés de la Iglesia vieja de Biañez y que le confiere una mayor singularidad estriba en las pinturas murales del testero. Un secreto oculto hasta 1990.

Se trata de un retablo mural pintado, considerado el más importante de la cornisa cantábrica, tanto por su data, de finales del siglo XV principios del XVI; como por su tamaño, mide 92 metros cuadrados. No se ha hallado ninguno tan grande con esa antigüedad.

La casualidad quiso que ante el deterioro en el que se encontraba el templo durante las obras de restauración en 1990 de la cubierta de la iglesia, tuvieran que desmontar el retablo de madera del siglo XVIII. Fue entonces cuando saltó la sorpresa. Descubrieron la existencia de una decoración pintada que ocupaba toda la superficie del testero con la representación de un retablo fingido datado entre los siglos XV y XVI, de estilo tardogótico o de transición al renacimiento.

UN RETABLO OCULTO Y FINGIDO.

Se cree que en aquella época los habitantes de Biáñez no disponían de medios económicos para pagar un retablo de madera y encargaron a un pintor local anónimo la realización de uno fingido. Tiene un marcado acento dibujístico, con colores básicos, blancos, negros y ocres no demasiado matizados. El estilo en general es algo tosco, pero cumple perfectamente con su función devocional.

El mural está concebido a modo de un retablo tradicional recubierto de información gráfica eminentemente narrativa. Se configura en tres calles verticalmente, algo más anchas las laterales, separadas por pilastras poligonales; horizontalmente tiene banco, tres pisos y ático. En el fresco se desarrolla un amplio programa descriptivo de escenas extraídas de La Pasión de Cristo como tema principal, la Última Cena y el Martirio de San Andrés.

HISTORIAS PINTADAS.

Aunque el deterioro es apreciable, puede leerse en el banco una figura de santa con un libro, correspondida a la derecha por tres santos más. En el rebanco llama la atención la dimensión de la Santa Cena con las cartelas identificatorias encima de los comensales. La casa de la izquierda es para la Flagelación. En el piso primero, la historia central se reserva al Martirio de San Andrés en la cruz aspada, mientras que a los lados se disponen el Camino del Calvario y el Santo Entierro. El segundo piso tiene a la izquierda la Elevación de la Cruz, al centro el Descendimiento y a la derecha la Quinta Angustia, con el cadáver de Cristo en brazos de María. El ático es para el Calvario completo, incluidas la Magdalena y los ángeles, además de los dos ladrones, el de la derecha junto a un animal que representa al demonio. Aparte, como ocurre en los retablos de madera de la época, pueden verse estacionadas en las pilastras, figurillas pintadas de santos como Santa Lucía, Santa Águeda o San Sebastián.

Por lo demás, las caracterizaciones, indumentarias y armaduras de los soldados nos dan pistas para fechar las pinturas a principios del siglo XVI.

Los elementos decorativos de la estructura del retablo son de lo más interesante del conjunto. Los motivos de grutescos propios del plateresco, son de una novedad absoluta para la zona en que nos encontramos. Deberíamos ir bastante lejos del valle para encontrar algún modelo, en relieve o tallado en madera, que se le parezca.

Visitas a la Iglesia vieja de San Andrés.

Este retablo se puede contemplar mediante una visita guiada. La visita es de una hora aproximada de duración. Además se explicará la relevancia histórica de los indianos, vecinos enriquecidos en las Américas y que poblaron la comarca con sus lujosas mansiones.

Respecto a los horarios y días para realizar la visita es indiferente siempre y cuando se realice la reserva previa. Ahí se concretará la hora y el día con el guía, incluido sábados, domingos y festivos.

Si tienes cualquier duda en Gailurretan te informaremos en detalle sobre la visita guiada. Esta visita está incluida en nuestra experiencia gastro-actividad.


Cómo llegar a la Iglesia vieja de San Andrés.

La mejor referencia tanto para los que estáis en Carranza como para los que vengáis por la costa (A8) o por el interior (puerto de la Escrita) es la carretera BI-630 (Carranza-Balmaseda).

Si ya estáis en Gailurretan (Barrio de Lanzas Agudas) o lleguéis por la costa, una vez en la gasolinera, dejáis una fábrica de lácteos a vuestra derecha para un poco más adelante desviaros a la izquierda hasta llegar casi al pueblo de Biañez donde tomareis la desviación a la izquierda para llegar al cementerio y la iglesia vieja.

Para los que acudáis por el interior, al llegar al barrio de El Callejo, tomareis un desvío a la derecha que os conducirá al barrio de Biañez, por la carretera que sube al Karpín.

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