Casas de Indianos en Carranza: el recuerdo de dos mundos.

En tu visita al Valle habrá numerosas casas que llamarán tu atención al pasar. Son una muestra del recuerdo indiano, las denominadas casas de indianos en Carranza.

Recuerdo indiano.

Desde que fuera descubierto el nuevo mundo, numerosos encartados emigraron en busca de una nueva forma de vida. Algunos retornaron con una importante fortuna tras su aventura americana (Cuba o México sobre todo) dejando una importante huella en el paisaje del valle. No tardarían en construir grandiosas mansiones, a cual más suntuosa.

Arquitectura indiana. 

Las casas de indianos en Carranza son una clara representación de la arquitectura residencial de la época, caracterizada por una gran variedad de estilos e influencias, desde el art nouveau al regionalismo. Los ejemplos más relevantes, incluso pintorescos, datan desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. Muchas de ellas fueron «casas de retirada» al ser utilizadas en los últimos años de sus vidas, y otras tuvieron un carácter estrictamente vacacional. Algunas se encuentran muy bien conservadas.

Ruta indiana.

En Gailurretan os hemos organizado una ruta para que podáis descubrir la mejor muestra de casas indianas en Carranza. El recorrido empieza en nuestra casa rural, en el barrio de Lanzas Agudas y acaba en Karpin Abertura, pasando por La Tejera, Concha, La Revilla, Ambasaguas y Biañez.

Todas son de fácil visión no teniendo que desviaros de la ruta propuesta. Recordar que la mayoría de ellas son propiedad particular y están dentro de fincas privadas. Por tanto, no se puede entrar a visitarlas, pudiendo sólo admirarlas desde la vía de acceso a través de las verjas que cierran la fincas, a excepción del Palacio Chavarri ubicado dentro del propio parque Karpin.

Principales residencias de indianos en Carranza.

A continuación os detallamos doce casas de indianos en Carranza, representativas de nuestro valle, ubicadas todas ellas en la ruta descrita siguiendo el orden de aparición:

1. “CHALET PORTILLO” (LA  TEJERA)

La primera de las casas de indianos en Carranza que nos encontramos llamará nuestra atención. Se sitúa en La Tejera y fue promovida por Luis Portillo Rodrigo.

Luis Portillo, nacido en el carranzano barrio de Bernales, emigró muy joven a Cuba con el patrocinio de la fundación Sainz Indo. En América, regentó un negocio de tostadero de café con el que hizo fortuna. Regresó a su tierra natal a comienzos del siglo XX, donde compró una casa de labranza de dos plantas en 1901 con intención de reformarla para destinarla a casa de veraneo, pues tenía fijada su residencia en Bilbao.

Intervención modernista.

Encargó la transformación de este caserío en un conjunto señorial a Jean Batiste Darroquy, arquitecto vasco-francés, que en esa época trabajaba en el vecino “chalet Hernáiz”. Darroquy tuvo un papel decisivo en la introducción del modernismo en la arquitectura del País Vasco, a través de obras como el Teatro Campos y la Casa Montero de Bilbao, ambas realizadas en 1902.

Darroquy respetó el edificio existente salvo las fachadas oeste y este en las que añadió dos cuerpos nuevos. Las fachadas oeste y norte se adscriben al estilo ecléctico clasicista, las otras dos, norte y este, al neovasco francés. Destaca por los amplios vuelos que presenta la cubierta para protegerse de las inclemencias atmosféricas; la puerta principal de la verja modernista sobre basamento pétreo que rodea la finca; y sobre todo el efectista recurso decorativo de la carpintería pintada de rojo.

Impresiona el aire señorial de esta casa, decorada con detalles de la arquitectura popular y soluciones nobles. Al igual que ocurre con la Casa de los Hermanos Hernaiz, que luego veremos, la fisonomía de esta vivienda recuerda a muchas construcciones de la época erigidas en el país vecino.

Casas de indianos en Carranza
Casa de Luis Portillo Rodrigo “Chalet Portillo”, en La Tejera (Carranza). Vista de conjunto.

2. CASA DE RAMÓN ALTUNA (CONCHA)

Seguidamente un poco más adelante, en lo que en la actualidad constituye la Casa de Cultura de Karrantza se levantó esta residencia por encargo de Ramón Altuna.

Los hermanos José, Ramón y Pedro Altuna Sagastibelza emigraron a México donde se dedicaron a los negocios harineros y, tras conseguir una posición holgada, también actuaron como prestamistas. Los Altuna regresaron solteros a Carranza a finales del siglo XIX. En esa época falleció Pedro y los otros dos hermanos procedieron a construir una casa como residencia, ubicándola junto a la casa consistorial carranzana en el barrio de Concha. José Altuna tras su boda con Victoria San Martín Arteche le compró a su hermano su parte de la casa.

Esta circunstancia llevó a Ramón Altuna, casado con Lorenza Villota González, a construir esta casa para él y su familia en la zona del Pontón, en el mismo barrio de Concha. Ambas residencias son casas de retirada, puesto que sus propietarios no volvieron a México.

El proyecto de la casa se hizo 1897 y fue firmado por el maestro de obras Pedro Salviejo Cavada. Al parecer el encargo de ambas casas recayó en el arquitecto Alfredo Acebal y Gordón quien dirigió la construcción de los edificios en 1905.

En la residencia Altuna-Villota destacan detalles como la molduración de los cercos de los vanos, los esquinales marcados y la galería acristalada del primer piso. La carpintería exterior está pintada en color rojo contrastando con el tono blanquecino del edificio.

De lo privado a lo público.

En el año 2004 el Ayuntamiento de Karrantza les compró a los herederos de la familia el edificio y su solar para rehabilitarlo como Casa de Cultura. En la finca se construyeron unos bloques de pisos y se destruyó el muro de piedra con la verja de hierro forjado que cerraba la finca, así como un hermoso pozo de agua que había en la parte trasera de la casa.

Residencia de Ramón Altuna Sagastibelza, en Concha (Carranza). Fachada principal.

3. CASA DE JOSÉ IRASTORZA (CONCHA)

Tras rebasar el colegio público de Karrantza podemos apreciar la casa de José Irastorza, sobrino de los hermanos Altuna Sagastibelza y ahijado de uno de ellos, José Altuna.

José Irastorza Altuna, dado el éxito de sus tíos, siguió sus pasos y también emigró a México donde se dedicó a la ganadería y llegó a ser propietario de varios ranchos.

La casa fue promovida inicialmente por José Altuna Sagastibelza, pero antes de su finalización, en 1902 se la donó a su ahijado. La casa se atribuye al carranzano maestro de obras Emilio Otegui que estaba casado con una Irastorza.

El edificio, de planta rectangular y cuatro vertientes, destaca por las amplias balconadas corridas de estructura de madera en la fachada principal y el cuerpo de galerías que se apoya sobre columnas de hierro de fundición de la fachada sur.

Casa de José Irastorza Altuna, en Concha (Carranza). Cerca y fachada principal

4. CASA DE JOSÉ ALTUNA (CONCHA)

Detrás del ayuntamiento de Karrantza en el barrio de Concha con acceso directo desde la carretera que conduce desde Concha a Ambasaguas, se ubica la casa de José Altuna Sagastibelza, a la cual hemos aludido anteriormente y que junto a la de su hermano Ramón, son las dos casas de indianos carranzanas más antiguas.

Los hermanos José y Ramón Altuna, tras regresar de México, construyeron esta casona como residencia habitual, que posteriormente se quedaría el primero de los hermanos al contraer nupcias con Victoria San Martín Arteche.

Por lo que se refiere a la casa de José Altuna, tenemos que decir que fue proyectada en 1.888 por el maestro de obras Francisco Echebarria Trápaga, siendo poco después modificada por Pedro Salviejo Cavada.

El resultado es un edificio sobrio, de forma cúbica y de estilo similar al de muchas casas levantadas en esa época en la cornisa cantábrica. De nuevo, las únicas notas destacadas son las galerías de las fachadas laterales y el mirador en la fachada principal. En este caso, la carpintería exterior está pintada en color verde.

Asimismo, muchos indianos fueron benefactores de los lugares que les vieron nacer y en este caso José Altuna lo fue del Hospital Asilo de los Desamparados de Carranza.

Casa de José Altuna Sagastibelza, en Concha (Carranza). Vista de conjunto.

5. “CHALET HERNÁIZ” (CONCHA)

Precisamente, enfrente de la finca de la Familia Altuna-Arteche hay otro conjunto de relevancia, nos referimos a la casa de los Hermanos Hernaiz.

Los hermanos Francisco y Lorenzo Hernaiz Lezcano emigraron a Puerto Rico, donde hicieron fortuna gracias a la compañía textil Hernáiz, Targa y Compañía de la que eran copropietarios junto con la familia catalana de los Targa. A su regreso se instalan en Carranza en 1904 dejando sus negocios en manos de un administrador.

Inicialmente, erigieron en este mismo solar una casa que años más tarde derribaron para construir esta residencia, que en la actualidad alberga tres viviendas independientes.

Diseño espectacular.

El proyecto del chalet fue encargado al citado arquitecto vasco-francés Jean Batiste Darroquy. Presenta un diseño espectacular donde combina varios estilos como el neonormando, el modernismo y el eclecticismo. Tiene una fisonomía muy efectista, en el que destaca la ondulación de la cubierta, la amplitud de unos vanos de formas diferentes, un gran número de galerías acristaladas, miradores y terrazas cubiertas, el ala lateral torreado y la ornamentación mediante falsa carpintería exterior pintada de rojo. 

Así pues, reconoceremos sin lugar a dudas este conjunto por su llamativa estructura irregular y el color rojo de la madera. El edificio presenta notorios paralelismos con muchos proyectos publicados en revistas francesas y alemanas a finales del siglo XIX.

El resultado final de este conjunto, quizás debido a la intervención del arquitecto francés Jean Darroguy, es indudablemente junto con la cercana casa de los Portillo, los ejemplos más llamativos de la arquitectura residencial carranzana y, en cierto modo, de la encartada.

Casas de indianos en Karrantza
Casa de los Hermanos Hernaiz “Chalet Hernáiz”, en Concha (Carranza). Fachada principal.

6. CASA DE MANUEL PORTILLO (LA REVILLA)

Un poco más adelante, ya en el barrio de La Revilla hallamos la casa de Manuel Portillo.

Manuel Portillo Rodrigo tras regresar de Cuba en 1907, adquirió una casa en el mismo solar donde se asienta actualmente. Aquel primitivo inmueble sufrió un incendio, por lo que el indiano procedió a construir esta residencia, en la década de 1910.

Los detalles más destacables son las balconadas de madera corridas de color verde que presiden la fachada lateral derecha y los miradores superpuestos, apoyados sobre columnas de hierro de fundición, que marcan el eje del frente noble.

Casa de Manuel Portillo Rodrigo, en La Revilla (Carranza). Vista de conjunto.

7. CASA DE CÁNDIDO HERNAIZ (LA REVILLA)

En la misma zona de La Revilla junto a la carretera que conduce desde Concha a Ambasaguas, otro indiano carranzano, Cándido Hernaiz y Rozas, adquirió esta finca con casona.

La compra tuvo lugar en los primeros años 20 y la familia se trasladó a vivir al edificio que constaba de una zona de establo en la planta baja, un sector de vivienda en los pisos primero y segundo y un desván bajo cubiertas. Años más tarde, la Familia Hernaiz acometió una reforma del edificio que fue reinaugurado en 1936. En otras muchas modificaciones que se realizaron, se sustituyó la imponente galería de madera existente en la fachada lateral izquierda por un elegante balcón de hierro con barrotes torneados y un motivo central de roseta inspirado en los de muchas construcciones palaciegas del norte de España.

La entrada principal está separada de la carretera por un pequeño jardín. Originariamente, había una pequeña portalada de ingreso al jardín. Durante la reforma fue simplificada notoriamente y se levantó un cenador con vistas a la carretera. La zona de terreno circundante a la casa está ocupada por un jardín formalista con caminos y setos, típico de esa etapa.

En 1987, se llevó a cabo la última reforma. Los propietarios cambiaron el mencionado balcón de hierro, instalando un mirador acristalado.

Casa de Cándido Hernaiz Rozas, en La Revilla (Carranza). Entrada al jardín y cenador.

8. CASA DE BENITO PALIZA (AMBASAGUAS)

Dirección Ambasaguas, a menos de un kilómetro nos encontramos con esta casa a mano izquierda, enfrente de la cooperativa Guvav. La finca está situada entre la carretera BI-4627 y el río Mayor, cercada por un muro en su frente principal, y con las iniciales PG en la verja de acceso, correspondientes con los apellidos de los promotores.

Benito Paliza Torre, nació en el año 1898 en el barrio de El Bierre perteneciente al concejo de Bernales. A los 15 años se trasladó a Cuba con la ayuda concedida por la Fundación Sainz Indo que consistía en una maleta con ropa y calzado y un pasaje al lugar de destino en donde se le entregaba la cantidad de 500 reales para las primeras necesidades.

En la década de los treinta liquidó las propiedades que tenía en la Habana y se instaló en la República Dominicana, donde hizo fortuna con una importante fábrica de café y negocios de construcción inmobiliaria.

Allí contrajo matrimonio con la bilbaína Asunción García Calle. A comienzos de los años 50 construyó esta residencia en la que pasó largas temporadas, al igual que en la casa que tenía en Madrid.

El proyecto de este edificio fue diseñado por un arquitecto madrileño. Data de 1951, por tanto es una de las construcciones más tardías erigidas por el colectivo indiano. Corresponde a una época en la que el flujo migratorio empezaba a disminuir.

El jardín incluía especies como palmeras, robles y sauces. En el edificio destacan las distintas terrazas en sus fachadas.

Residencia de Benito Paliza Torre, en Ambasaguas (Carranza). Vista de conjunto.

9. “VILLA PEPITA” (AMBASAGUAS)

La siguiente casa está entre la vía del Ferrocarril Bilbao-Santander y la Carretera general Bilbao-Santander, enfrente de la única gasolinera que hay en el valle, en unos terrenos pertenecientes a la Familia Olazábal.

Al comienzo de los años 30, otros dos indianos carranzanos acometieron la construcción de sendas casas en el barrio de Ambasaguas. Se trata de los hermanos Alejandro y Victoriano Olazábal Arriola, naturales del concejo de Aldeacueva, quienes habían emigrado a México donde hicieron fortuna en la industria molinera, formando parte de una segunda generación de vascos que continuaron con el monopolio harinero en México, fundando nuevos molinos y modernizando los existentes.

Esta casa, en concreto, fue promovida por Alejandro Olazabal, como lugar de descanso estival. El nombre de la casa como en muchas ocasiones, hace referencia al nombre de su esposa Josefa (Pepita) García.

Estilo montañes.

El proyecto es obra del arquitecto bilbaíno Calixto Emiliano Amann Amann y data de finales del 1931. El estilo se puede decir que es regionalista montañés. Estilo que gozó de gran éxito en la cornisa cantábrica. Es un bloque rectangular con cubierta a cuatro vertientes, que cuenta entre otros detalles con una esbelta y típica torrecilla angular adosada y un alero de gran vuelo. Hay que destacar también una pérgola de estructura de obra, adosada a la fachada orientada hacia la carretera.

En esta casa, al igual que en la de su hermano que seguidamente veremos, el arquitecto estudió la presencia de un jardín decorativo en los frentes principales, aledaños a la carretera general. Las zonas zagueras estaban destinadas a huertas, gallineros, tendederos y un frontón. Este último subsiste en los terrenos de la casa de Victoriano Olazábal.

Casa de Victoriano Olazábal «Villa Sarita”, en Ambasaguas (Carranza). Fachada principal.

10. “VILLA SARITA” (AMBASAGUAS)

Yendo hacia Zalla unos metros más adelante de la gasolinera, en el solar contiguo a Villa Pepita se encuentra esta residencia, en su momento vacacional.

Esta casa fue promovida por Victoriano Olazábal Arriola hermano de Alejandro Olazabal. El nombre de la casa como en el caso anterior hace referencia al nombre de su esposa Sara Echeandía Sorróndegui.

Fue proyectada también por el arquitecto Calixto Emiliano Amann Amann en enero de 1932. En la construcción se utilizan elementos usuales de la arquitectura regionalista vasca de finales del siglo XIX y principios del XX con toques más modernos debido a la fecha de su construcción. Destaca el triple arco del porche de la fachada principal, así como soluciones decorativas de tipo palaciego pese a su austeridad general.

Casa de Alejandro Olazábal «Villa Pepita”, en Ambasaguas (Carranza). Vista de conjunto.

11.    CASA “LA HUERTONA” (BIAÑEZ)

Llegados al barrio de Biañez, enfrente de la Parroquia de San Andrés se sitúa lo que es conocido actualmente como Casa Nazaria Etxea y que en su día se denominaba finca La Huertona, adquirida por otro indiano carranzano natural de este barrio, Pedro Santisteban.

Pedro Santisteban Chávarri nació en Biáñez en 1847, estaba emparentado con Romualdo Chávarri quien le llevó a Puerto Rico. Allí regentó un negocio textil que llevaba el nombre “Santisteban, Chávarri y Compañía”. Asimismo, fue diputado por aquella isla en tres ocasiones y se le concedió la cruz de Isabel la Católica. Estuvo casado con Eloísa Chavárri Larrea, natural de Alonsotegui. Su única hija Hipólita nació en San Juan de Puerto Rico llegando a ser una mujer de exquisita formación y buen gusto.

Pedro Santisteban en 1885 adquirió un inmueble ya preexistente en Biañez. Posteriormente su hija Hipólita en torno a 1940, ayudada por el arquitecto Gonzalo Cárdenas acometió una drástica y muy laboriosa reforma de la pequeña casa de labranza para convertirla en una hermosa residencia.

La casa estuvo en obras durante bastante tiempo y en sucesivas etapas se conformó la residencia, la capilla, la ermita, la portalada y el jardín. El resultado final de “La Huertona” tiene muchas similitudes con casas unifamiliares levantadas en las cercanías de Madrid en los primeros años de la Posguerra, de inspiración escurialense. Así, muchas residencias adoptaron las cubiertas de pizarra y estuvieron presididas por una austeridad decorativa. Por ello, esta casa reviste especial interés, puesto que su estilo y detalles no fueron demasiado usuales en la arquitectura residencial vizcaína.

Un jardín de revista.

Mención aparte merece el jardín que en su día fue recogido en un artículo publicado en la revista “Arte y Hogar”. Sin duda, el jardín de “La Huertona” es junto con el del conjunto de Urbano Peña Chávarri y el de Cándido Hernaiz lo más destacable de la jardinería carranzana de esta época.

En 1967 Hipólita Santisteban, al no tener descendencia, donó la casa a las “Misioneras Cruzadas de la Iglesia”, pasando a denominarse “Nazaria Etxea”.  Aún hoy en día son de destacar el gran jardín y las esculturas que lo adornan, así como una curiosa pajarera.

Casa de Hipólita Santisteban «La Huertona», en Biañez Carranza. Vista de conjunto y jardines.

12. “PALACIO CHÁVARRI” (BIAÑEZ)

La última residencia propuesta en nuestro recorrido la encontramos enclavada en Fuentelavirgen en el concejo de Biañez, dentro de lo que hoy en día constituye el parque Karpin Abentura. Esta residencia conocida por el significativo nombre de “El Palacio” se debe a Urbano Peña Chávarri. Se trata de otra de las grandes casas construidas en Carranza en la primera parte de este siglo.

Urbano Peña Chávarri fue ingeniero de caminos y había cursado estudios en Inglaterra. Contrajo matrimonio con Polonia Chávarri López. Ambos eran sobrinos y herederos de otro reconocido indiano y a su vez gran benefactor del Valle de Karrantza, Romualdo Chávarri de la Herrera.

En consecuencia, Urbano Peña construyó su residencia en Karrantza en concreto este Palacio del que él mismo realizó el proyecto y cuyas obras concluyeron en 1911, fecha que aparece en la fachada principal del edificio. Éste constaba de 32 habitaciones con 14 chimeneas distribuidas en 4 plantas. El exterior del palacio es muy sobrio con influencias británicas, destacando las galerías acristaladas de la fachada principal.

La finca que rodeaba al palacio tenía 15 hectáreas. Incluía una pequeña gruta decorada con estalactitas, estalagmitas y una reproducción de la Virgen María, garaje, establo, invernadero, casa de guardeses, estanque de 1.120 metros cuadrados con embarcadero y una magnífica portalada de acceso de estilo montañés, adornada con varios escudos familiares.

Un antes y un después.

Por lo demás, la historia de este edificio quedó profundamente marcada durante la Guerra Civil. El palacio se transformó primero en lugar de acogida temporal para niños de la guerra y después en cuartel general de los republicanos y, por último, fue hospital. Tras estos avatares todo el conjunto sufrió un importante quebranto y gran parte del mobiliario y las obras de arte que había en la casa fueron expoliadas. De este modo, el palacio no volvió a ser lo que fue. A partir de los años cuarenta el palacio se constituyó en destino de veraneo de sus propietarios, que viajaban desde Madrid y utilizaban solo la planta baja. Mantenerlo les resultaba cada vez más costoso y finalmente en 1994 cerraron las ventas de la casa y la finca. Con todo esto, un año después se inauguró el parque Karpin Abentura, gestionado por la Mancomunidad de las Encartaciones.

Casas de Indianos en Carranza
Residencia de Urbano Peña Chávarri “El Palacio”, en Biañez (Carranza). Fachada principal.

Visita guiada: las principales casas de indianos en Carranza.

Finalmente, cabe reseñar que tenéis la posibilidad de descubrir algunas de estas casas de indianos en Carranza en un recorrido guiado lleno de sorpresas y secretos. En dicho itinerario os contarán la historia de esta gente adinerada, su forma de vida, el aspecto benefactor de este movimiento y el impacto que tuvo en nuestro entorno rural.

Reconocimiento.

Antes de concluir, quisiera hacer un pequeño reconocimiento a quienes nos han servido de inspiración a la hora de realizar este modesto artículo. De una parte, al estudioso local nacido en Soscaño en 1866, Nicolás Vicario de la Peña. Este jurista, economista y correspondiente de la Real Academia de la Historia recogió un listado de este tipo de construcciones, incluyendo fotografías de algunas de ellas, en su obra póstuma El Noble y Leal Valle de Carranza.

De otra, a la catedrática e historiadora del arte contemporáneo Maite Paliza Monduate, de ascendencia vizcaína nacida en Santo Domingo. Quien entre sus muchas investigaciones se ha dedicado al estudio de los indianos y su arquitectura, y más concretamente en el Valle de Carranza.

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