Un Gin-Tonic perfecto, en 5 sencillos pasos.

Consejos para preparar y disfrutar de un Gin-Tonic perfecto: 5 ingredientes en 5 pasos. Fundamental cuidar los detalles y poner un poco de cariño en la elaboración.

Antes de empezar, una breve referencia. Este refrescante combinado tiene su origen en la India en el último cuarto del siglo XIX. Por aquel entonces, la empresa de bebidas carbonatadas Schweppes había añadido a su bebida un componente conocido como quinina, cuya ingesta ayudaba a combatir la malaria que padecía un gran número de habitantes de la colonia británica. El amargor que producía el tomar el agua tónica, hizo que los soldados británicos desplazados a la India pensasen en alguna forma atractiva de tomar la dosis diaria de quinina, así comenzaron a combinarlo con un chorrito de ginebra, mejorando su sabor. Por su parte, el origen de la ginebra se encuentra en 1.550, cuando fue destilada por un médico holandés a partir de la fruta de un arbusto seco, el enebro.

Hecha esta pequeña reseña histórica pasamos a recoger unos consejos para preparar un gin-tonic perfecto. Es sencillo, 5 ingredientes (un buen recipiente, hielo, ginebra, tónica y cítrico) en 5 pasos.

  1. Escoger un buen vaso.

Lo ideal es usar una copa de balón; tiene una gran capacidad, unos 60 o 70 cl, para que quepa bien todo el hielo, la ginebra y la tónica; tiene la boca ancha, para percibir los aromas y sabores mucho mejor; y tiene pie, lo cual nos permite coger la copa sin calentar la bebida.

  1. Elegir y servir el hielo.

El hielo debe cumplir tres características: ser grande, gordo y duro. Tiene que enfriar la copa, no aguarla. Lo ideal es el hielo industrial, ya que está más cristalizado y tarda mucho en fundirse.

Debemos poner suficiente hielo para que la copa esté fría,  3 o 4 piezas de hielo. Puesto el hielo, hacerlo girar hasta que las paredes de la copa se escarchen, retirando el agua que se haya derretido.

gin tonic perfecto

  1. Seleccionar y dosificar la ginebra.

Aunque hoy en día hay una inmensa variedad de ginebras en el mercado, lo cierto es que todas son muy parecidas. Una ginebra no deja de ser un alcohol neutro aromatizado con enebro y otros posibles añadidos, que es lo que diferencia una de otra. Las hay de corte clásico, cítricas, especiadas, herbales o afrutadas.

Pero más importante que escoger la ginebra, es poner la cantidad correcta. El gin-tonic perfecto debe respetar esta regla: entre un chupito y un chupito y medio (4 o 5 cl) por cada botellín de 20cl de tónica. 

  1. Elegir y servir la tónica.

El mundo de las tónicas, ha aprovechado el filón de la ginebra. Si bien, cualquiera de las tónicas convencionales vale para un gin-tonic perfecto. En todo caso, buscar que combine con la botánica de la ginebra.

En cuanto a servir la tónica, hay dos cuestiones básicas: tiene que estar fría, así se disolverá mejor el gas; y tiene que verterse con cuidado, inclinando ligeramente la copa o echándola sobre una larga cuchara, para conservar mejor el gas carbónico. No hace falta remover. Si se tira directamente se romperá la burbuja.  

  1. Perfumar el gin-tonic: los botánicos y el lemon twist.

Para aromatizar los gin-tonic añadir muy poca cantidad de extras. Lo normal es hacerlo con un par de bayas de enebro y un “twist” de limón.

Si queréis darle un toque, presionar ligeramente dos bayas de enebro sobre la copa y dejarlas en contacto con la ginebra. Es importante no utilizar más de dos botánicos ya que en la destilación de la ginebra ya se emplean, y podrían enmascarar el sabor real de la ginebra. En función de nuestros gustos personales se puede usar entre otros: canela, fresas, anís estrellado o regaliz.

Acabamos con el toque maestro, el twist de limón. Tomar una peladura de limón lo más fina posible con dos pinzas y girarla para que suelte la esencia del cítrico e impregne la copa con su perfume y luego pasarla por el borde de la copa para acentuar el sabor, sin poner ni una gota de zumo, si no queréis acabar con las burbujas de la tónica. El olor de un buen limón verde es el mejor preludio.

Y por último, cuando lo tengas entre las manos solo resta disfrutar del momento en buena compañía y ante unas espectaculares vistas, como las que disponemos en nuestra terraza de Gailurretan.

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