Balmaseda: villa medieval encartada.

Balmaseda, pueblo con encanto y villa histórica de Bizkaia, bien merece una excursión de un día.  Se encuentra encajonada en un estrecho desfiladero bañado por las aguas del río Cadagua, en la parte sur de las Encartaciones. Al otro lado de su emblemático puente medieval, el casco histórico dibuja un recorrido repleto de iglesias, palacetes y casas señoriales en el que conviven los más diversos estilos arquitectónicos: templos góticos, palacetes barrocos o la casa consistorial de inspiración mudéjar.

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Conoce la historia de la villa medieval de Balmaseda.

En 1199 Don Lope Sánchez de Mena, Señor de Bortedo, otorgó fuero a Balmaseda, constituyéndose en la fundación urbana documentada más antigua de Bizkaia. Era una zona tradicional de paso por la que desde época romana discurría una calzada que unía la Meseta con los puertos cantábricos, estando muy concurrida por comerciantes y mercaderes.

El tránsito comercial impulsó el crecimiento y desarrollo urbano que favoreció incluso la creación de un asentamiento judío en el arrabal de la villa. Además, configuró un importante hito vizcaíno en la ruta de la peregrinación jacobea, al enlazar la costa con el gran camino compostelano. 

Testigo del paso de peregrinos y comerciantes, la primera villa de Bizkaia desarrolló durante siglos una intensa actividad comercial, artesanal e industrial. Por ello, Balmaseda cuenta con numerosas reminiscencias medievales y ferroviarias. Ha sido punto de encuentro de diferentes culturas, hecho que hoy en día tiene su reflejo en las múltiples tradiciones y festejos que celebra la localidad.

Sobresaliente conjunto monumental.

Balmaseda destaca por su sobresaliente Casco Histórico, declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Conjunto Monumental. Dos hermosas iglesias, la de San Severino y la de San Juan llamarán vuestra atención. También merece la pena visitar el peculiar convento de Santa Clara, los palacios de Urrutia y Horcasitas, y la Casa Consistorial, así como el popular Puente Viejo o de La Muza, con su torreón.

Balmaseda, conserva intacto un entramado urbano que ha ido formándose a lo largo de su historia. En origen parece que sólo existió una calle por la que discurría el camino: la calle Vieja o Bajera (actual Martín Mendia). Con posterioridad, se abrirían la calle del Medio o Camino Real (actual Pío Bermejillo) y la antigua calle Cuchillería (actual Correría). Finalmente, para antes de 1487 estaba conformada la calle de la Cuesta o Calle Alta.

En la actualidad, este trazado medieval se conserva prácticamente íntegro, a excepción del castillo ubicado en la cima del cerro Polo, volado por las tropas carlistas en 1840, y la muralla que circundaba el núcleo urbano, consistente en un entramado conformado por estas cuatro calles y por los tres cantones que las atraviesan. Las calles convergen en el amplio espacio urbano de la Plaza de San Severino, mientras que en el extremo opuesto se encuentra la Plaza Vieja o de los Fueros.

Qué ver en Balmaseda e itinerario:

Gailurretan os propone un recorrido que muestra los lugares más destacables de la villa. Nuestra ruta se inicia desde el parking ubicado en  Lehendakari José Antonio Agirre junto al Frontón, en la ribera del rio Cadagua.

PUENTE VIEJO

Flanqueados por el río Cadagua llegaremos a lo que constituye la imagen por excelencia de Balmaseda, su Puente Viejo o de la Muza, construido en el siglo XII, de estilo románico y que era paso obligado en el antiguo camino de Castilla, configurándose como una auténtica aduana.

Esta construcción medieval cuenta con un torreón, añadido probablemente en el siglo XV. La parte alta servía de estancia para los aduaneros. Era donde se pagaba el portazgo por el paso de mercancías y de personas provenientes de puertos cantábricos con destino al corazón de la Península.

El Puente Viejo desemboca en el Barrio de San Lorenzo, zona en la que se asentaba el antiguo barrio judío de Balmaseda. Los judíos habitaron en la villa hasta 1486, año en el que fueron expulsados.

Balmaseda pueblo con encanto
El puente viejo es la imagen más icónica de Balmaseda.

IGLESIA DE SAN JUAN

A continuación nos dirigiremos hacia la calle Martín Mendia, más conocida para los balmasedanos como calle Bajera, donde encontramos la Iglesia San Juan, del siglo XV y estilo gótico – renacentista. Fue fundada por Juan López de La Puente. Tiene una sola nave con ábside y una torre con remate churrigueresco, del siglo XVIII. El pórtico es una construcción de 1887 del arquitecto Daniel de Escondrillas.

En la actualidad, cerrada al culto desde hace décadas, es el Museo histórico de Balmaseda.

En la misma plaza de San Juan o de las Escuelas nos encontramos con otras dos edificaciones. El Klaret Antzokia, antigua iglesia de los frailes claretianos y actual cine teatro; y la Casa de Cultura.

PALACIO DE HORCASITAS

Un poco más adelante, a la izquierda, se alza el Palacio de Horcasitas. Fue construido en el siglo XVII y albergó la antigua Aduana Real de la villa hasta su supresión en 1841.

Fue realizado para Don Lucas de Horcasitas y Avellaneda, uno de los administradores de la aduana. Los escudos de armas que adornan el exterior del palacio, identifican el apellido del promotor, los Horcasitas de Arcentales. Se trata de un edificio de forma paralelepípeda, con cuatro alturas y en su interior dispone de un patio porticado.

RELOJ CALENDARIO SOLAR

Frente a él se halla un reloj calendario solar inaugurado en junio de 2008 y que permite observar los movimientos de la tierra con respecto al sol con una precisión única.

IGLESIA DE SAN SEVERINO

Bajando por la misma calle Martín Mendia tras rebasar la plaza del Marqués de Legarda recalaremos en, la más importante de la villa donde destaca la Iglesia de San Severino. El templo, de estilo gótico, data de finales del siglo XIV. Es una iglesia de tres naves a diferente altura, cada una de ellas cuenta con cuatro tramos, y con un crucero, que es de mayor anchura y altura. La nave central se remata con un ábside ochavado. Posee dos portadas de acceso. En la portada principal que es la del costado sur resalta la figura del Salvador en el parteluz.

Villa medieval de Balmaseda
Plaza de San Severino presidida por la Iglesia del mismo nombre y la Casa Consistorial.

Frente a la puerta lateral de la Iglesia de San Severino nos encontramos la Casa de los Hurtado de Salcedo, una de las familias más ilustres de Balmaseda.

CASAS DE INDIANOS

En Balmaseda también se pueden admirar casas de indianos. Destacan especialmente la casa de Martín Mendía y Villa Lola, pertenecientes al siglo XIX. Ambas se encuentran ubicadas en el antiguo paseo de “La Banqueta”, hoy conocido como La Magdalena. En concreto en los números 9 y 11 respectivamente, muy próximas a la plaza de San Severino.

La casa de Martín Mendia responde a los modelos eclécticos europeos de fin del siglo XIX y recoge el modelo clásico de la arquitectura italiana. El palacete Villa Lola está cubierta de pizarra al estilo inglés y con formas del neomedievalismo belga.

CASA CONSISTORIAL

Deshaciendo el camino y retornando a la plaza de San Severino, junto a la iglesia se encuentra el Ayuntamiento o Casa Consistorial, construido en el primer tercio del XVIII, aunque poco se parece hoy en día al estilo del palacio montañés barroco que era en origen, levantado por el arquitecto Marcos de Vierna y Pellón. Sus elegantes soportales, con un gran pórtico de seis crujías y cinco naves diáfanas, le han merecido el apelativo de “la Mezquita” por su parecido con algunas construcciones mudéjares. En la primera planta de su fachada principal luce el escudo de armas que corrobora el carácter oficial del edificio.

Presidiendo la Plaza de San Severino está la estatua de Don Martín Mendia, hijo ilustre de la Villa.

PALACIO DE URRUTIA

Desde aquí podemos proseguir por la calle Correría para descubrir todos los rincones del Casco Histórico de la Villa. Así, bajando por la misma calle Correría, en la intersección con el primer cantón, a la izquierda, se encuentra el Palacio de Urrutia, edificado en el siglo XVII. De estilo clasicista severo, es obra del arquitecto M. Ibáñez de Zalbidea y perteneció al almirante don Diego de Urrutia y de los Llanos. Consta de tres alturas, aunque en la actualidad, su estructura interior ha variado, ya que ha sido convertido en viviendas particulares. Destaca en la fachada, el acceso entre columnas toscanas, el balcón homenaje y los dos escudos de las esquinas en los que están representadas las armas de los Urrutia.

La tipología constructiva predominante en esta villa, en su mayor parte, del siglo XIX, es de casas medianeras con planta baja y dos o tres alturas, algunas de las cuales muestran referentes cultos neoclásicos y eclécticos.

CONJUNTO MONUMENTAL SANTA CLARA

A continuación nos dirigiremos al Conjunto Monumental de Santa Clara, integrado por el Convento, desocupado por las religiosas desde el año 1985 y que en la actualidad es un hotel, la Preceptoría de Gramática que ha sido convertida en vivienda particular y la Iglesia de Santa Clara, que acoge el Centro de Interpretación de la Pasión Viviente de Balmaseda.

Tradiciones y festejos de Balmaseda.

Aunque las fiestas más populares sean las de San Severino, donde se realiza el típico concurso de Putxeras (cocido de alubias elaborado al estilo de los antiguos maquinistas del Ferrocarril de la Robla), Balmaseda es muy conocida por sus procesiones de Semana Santa,sobre todo, por el Vía Crucis Viviente, donde los protagonistas son los propios vecinos de la localidad, y por el tradicional mercado medieval, que cuenta con una impresionante puesta en escena que nos remonta varios siglos atrás.

Putxera de Balmaseda
Homenaje a la tradición de las putxeras.

Alrededores de interés:

Industria. La villa, celosa de las tradiciones del lugar, honra su historia y su afamado Vía Crucis en los dos museos municipales ya mencionados a los que hay que sumar el Museo Boinas La Encartada, una joya de la arqueología industrial vizcaína de finales del siglo XIX. Esta antigua fábrica textil, ubicada a las afueras de Balmaseda en el barrio del Peñueco, se conserva tal cual se inauguró en el año 1892, por un grupo de indianos procedentes de México enriquecidos por el sector textil. Estaba dedicada a la producción de nuestra prenda más distintiva: la boina o txapela vasca.

Naturaleza. Fuera del casco urbano, es posible realizar diversos recorridos por el entorno natural que rodea el municipio. Una de las rutas más concurridas es la subida al monte Kolitza (879 m), uno de los cinco montes bocineros de Bizkaia, junto al Oiz, Gorbeia, Sollube y Ganekogorta (desde donde se encendían hogueras y se hacían sonar bocinas para convocar a Juntas Generales). La marcha se puede iniciar desde el barrio de Pandozales, tiene una duración aproximada de dos horas y no presenta excesivos desniveles salvo en el tramo final. Su cima domina Balmaseda y en ella se alza una de las escasas ermitas románicas existentes en el territorio histórico: la de San Sebastián y San Roque.

Subida al Kolitxa
Monte Kolitxa coronado por la ermita de San Roque.

Enlace: Subida a Kolitza (ruta de senderismo).

Visitas guiadas a uno de los pueblos con más encanto.

Existe la posibilidad también de contratar una visita guiada al casco histórico para admirar su rico patrimonio, conocer su historia y descubrir los secretos y curiosidades de esta villa encartada.

Enlaces:

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